Mario Mercado Callaú
Elegimos ir a la Luna no porque sea fácil,
sino porque es difícil.
John F. Kennedy
Revista Percontari, tema
la injusticia
El avance de la humanidad en el presente
plantea un principio básico en el ser humano,
como el de la superación de obstáculos,
que se encuentra enraizado en su naturaleza. Es
claro que no todos los individuos llegan a ser
ejemplos de superación; sin embargo, muchas
veces, un conjunto de individuos puede ser parte
de una red de cooperación (en la mayoría de
ocasiones, sin saberlo) en pro de mejores días
y que, efectivamente, mejoran la convivencia
humana.
En el año 2015 se llevó acabo la Agenda
2030 para el Desarrollo Sostenible, propiciada
por una cumbre de Naciones Unidas en la que
los representantes políticos de cada Estado
acordaron cumplir diecisiete objetivos, de los
cuales, en este ensayo, tomaremos solo dos para
analizar.
El primer objetivo, “Poner fin a la pobreza
en todas sus formas en todo el mundo”, parece
poco creíble; empero, cuando tomamos la declaración
del primer objetivo específico –que dice:
“Para 2030, erradicar la pobreza extrema para
todas las personas en el mundo, actualmente
medida por un ingreso por persona inferior a
1,25 dólares de los Estados Unidos al día”–, es
muy probable que se concrete. Los datos muestran que vivimos en una época privilegiada; en
ese sentido, la pobreza extrema ha bajado como
nunca antes. El economista Max Roser muestra
gráficas desde el año 1820, en el que un 84% de
la población mundial vivía en pobreza extrema;
ya para el año 2015, este dato se ha reducido a
tan solo un 9,6%. Por lo tanto, el optimismo de
los representantes políticos y la meta a alcanzar
están muy bien fundamentados, y es muy real
poder lograrlo.
Por otra parte, me interesa reflexionar en torno
al décimo objetivo, “Reducir la desigualdad
en y entre los países”, que se relaciona con uno
de los objetivos específicos que dice: “Garantizar
la igualdad de oportunidades y reducir
la desigualdad de los resultados, en particular
mediante la eliminación de las leyes, políticas
y prácticas discriminatorias y la promoción de
leyes, políticas y medidas adecuadas a ese respecto”.
Ese objetivo es mucho más complicado; con
todo, creemos que no sería imposible de alcanzar.
Pasa que, según instituciones como Oxfam
o la Global Private Banking Survey. Capturing
the New Generation of Clients, de la consultora
McKinsey, y trabajos de economistas como Piketty
o el nobel de Economía Deaton, reflejan
de manera clara el aumento de la desigualdad.
Si bien ambos economistas tienen percepciones
diferentes sobre la temática, se entiende que, en
las democracias modernas, urge una preocupación
sobre la adquisición de poder de unos pocos
individuos sobre otros. Pero ¿qué aspectos
comprometen la desigualdad si el nivel de vida
ha “mejorado para todos” en los últimos años?
Para desarrollar el argumento, resaltaremos un
hecho que juzgamos bastante claro. El Informe
Mundial de Discapacidad del año 2011, elaborado
por la Organización Mundial de la Salud y
el Banco Mundial, muestra que la discapacidad
afecta de manera desproporcionada a las poblaciones
vulnerables. Los resultados muestran
que la discapacidad es mayor en países con los
ingresos bajos que en los países con mayores
ingresos. Las personas en el quintil más pobre,
las mujeres y los ancianos representan también
una mayor prevalencia de discapacidad; además,
personas con bajos ingresos, sin trabajo y con
poca formación académica tienen mayor riesgo
de discapacidad (2011, p. 8). Hay que tomar en
cuenta que no solo hablamos de personas en extrema
pobreza, sino también de aquellos niveles
de pobreza relativa muy cercanos al anterior.
Al considerar ese asunto, el nobel de economía
Amartya Sen propone un sistema de justicia
comparativo, el cual está en contraposición
de un sistema trascendental de justicia (contrato
social). Para Sen (2014, p. 272), los debates
sobre desigualdades de género, por ejemplo,
sirven para destacar ciertas libertades que no se
recibían antes de un adecuado reconocimiento.
Además, plantea que un sistema de justicia debe
elegir un foco de información para que podamos
evaluar si una sociedad es justa o injusta (Sen, p.
261). Podemos hallar distintos enfoques, como
el utilitarista, propuesto por Bentham, que busca
la mayor cantidad de felicidad o placer en el
mayor número de individuos o en función de la
cantidad de recursos que puede captar un individuo.
El enfoque que propone Sen (p. 262) es
el de la capacidad, que juzga la capacidad de una
persona para hacer cosas que tenga razón para
valorar. Esto se plantea desde la oportunidad;
la ventaja de una persona se juzga menor que
la de otra si tiene menos capacidad de lograr
esas cosas que tiene razón para valorar. Para Sen
(p. 16), la perspectiva de capacidad apunta a la
relevancia central de la desigualdad de capacidades
en las disparidades sociales. Pero Sen
no propone ninguna fórmula específica para
decisiones políticas; por tanto, no se adhieren
políticas sociales orientadas a igualar las capacidades
de todos, sin considerar las consecuencias
que tales políticas podrían tener. En resumen, a
través de un tipo de justicia comparativa, lo que
se busca es no solo definir la justicia en función
de instituciones, sino más bien en función de las
vidas y libertades de las personas involucradas.
Sen (p. 194-195) trasciende el confinamiento
posicional –de un individuo o colectividad– que
resulta central para su análisis. Para explicar
mejor su planteamiento, tomaremos uno de sus
ejemplos. Sucede que en India se hicieron estudios
en poblaciones muy distintas. Se trabajó
primero en Kerala, donde se encuentra la más
alta expectativa de vida al momento del nacimiento.
En esta población se encuestó a personas
para conocer su autopercepción sobre sus
tasas de morbilidad; los resultados evidenciaron que la autopercepción de morbilidad es elevada.
La situación es distinta en Bihar y Uttar
Pradesh, ciudades con muy baja expectativa de
vida y muy altas tasas de mortalidad por edades;
sin embargo, muestran índices muy bajos
en morbilidad autopercibidas. Nótese también
que el estado de Kerala presenta índices altos en
alfabetización y educación en relación con los
otros estados de India. Sen (p. 195) denomina a
esto ilusiones posicionales.
Muchas de esas distorsiones de una realidad
objetiva hacen que individuos y colectividades
se adapten a terribles padecimientos de injusticias
e incluso a un acondicionamiento social de
inferioridad. Al respecto, vale la pena recordar a
Desmond Tutu, nobel de la Paz (2012, p. 266),
quien relata lo siguiente: “En mi primer viaje a
Nigeria fui hacia el norte en un avión piloteado
por nigerianos. Viniendo de Sudáfrica, donde
los negros no hacen ese trabajo, me sentí henchido
de orgullo por los logros de los negros. El
avión despegó sin problemas; entonces, enfrentamos
una turbulencia. En un momento estábamos
en una altitud y al próximo estábamos con
el estómago dado vuelta a medida que el avión
se sacudía y descendía. Estaba asombrado por
lo que descubrí; me encontré diciéndome a mí
mismo, ‘Estoy preocupado de que no haya un
hombre blanco en la cabina de mando. ¿Pueden
estos negros arreglárselas para sacarnos de está
horrible experiencia?’. Fue todo involuntario
y espontáneo”. Este relato es un ejemplo que
ayuda a revalorar y repensar los prejuicios, pero
también los sistemas de libertades y justicia en
este siglo XXI, y lo hace compatible con el procedimiento
democrático en los mejoramientos
graduales de las instituciones y de los males
sociales.
Karl Popper (1950, 246-247) planteaba que
el ingeniero social gradualista tiene a su favor
un método de lucha sistemática contra el sufrimiento,
la injusticia y la guerra, teniendo más
probabilidades de recibir el apoyo, aprobación
y el acuerdo de un conjunto de ciudadanos, que
la lucha por el establecimiento de un ideal; en
este caso en particular, podemos nombrar a la
justicia. En esa línea, planteamos que preocuparnos
por la pobreza es igualmente importante
como preocuparnos por la desigualdad, porque,
si queremos vivir en un mundo con relativa paz,
está claro que debemos pensar en el bienestar
de un mayor número de personas, en función de
datos razonables y objetivos reales que puedan
ayudar a mejorar nuestra convivencia. No será
fácil, pero tampoco creemos que es imposible
lograrlo.
Bibliografía
Karl Popper, La sociedad abierta y sus enemigos; Buenos
Aires: Paidós, 1950.
Amartya Sen, La idea de la justicia; Buenos Aires: Taurus,
2014.
Desmond Tutu, Sin perdón no hay futuro; Buenos Aires:
Hojas del Sur, 2012.
Enlaces de Internet
Naciones Unidas, (s.f.). Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Obtenida el 15 de enero de 2017, de http://www.
un.org/sustainabledevelopment/es/summit/
Organización Mundial de la Salud y Banco Mundial,
(2011). Resumen: Informe Mundial sobre la Discapacidad.
Obtenido el 15 de enero de 2017, de http://www.
who.int/disabilities/world_report/2011/summary_es.pdf
Our World In Data, M. Roser y E. Ortiz-Espina, (s.f.)
Global Extreme Poverty. Obtenida el 15 de enero de 2017,
de https://ourworldindata.org/world-poverty/
Imagen, http://www.elfaro.net/es/201511/elfarolero/17534/La-justicia-es-ciega.htm
Imagen, http://www.elfaro.net/es/201511/elfarolero/17534/La-justicia-es-ciega.htm

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