miércoles, 1 de marzo de 2017

La superación de la justicia

Mario Mercado Callaú

Elegimos ir a la Luna no porque sea fácil, sino porque es difícil. 
John F. Kennedy

Revista Percontari, tema
la injusticia 


El avance de la humanidad en el presente plantea un principio básico en el ser humano, como el de la superación de obstáculos, que se encuentra enraizado en su naturaleza. Es claro que no todos los individuos llegan a ser ejemplos de superación; sin embargo, muchas veces, un conjunto de individuos puede ser parte de una red de cooperación (en la mayoría de ocasiones, sin saberlo) en pro de mejores días y que, efectivamente, mejoran la convivencia humana. En el año 2015 se llevó acabo la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, propiciada por una cumbre de Naciones Unidas en la que los representantes políticos de cada Estado acordaron cumplir diecisiete objetivos, de los cuales, en este ensayo, tomaremos solo dos para analizar. El primer objetivo, “Poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo”, parece poco creíble; empero, cuando tomamos la declaración del primer objetivo específico –que dice: “Para 2030, erradicar la pobreza extrema para todas las personas en el mundo, actualmente medida por un ingreso por persona inferior a 1,25 dólares de los Estados Unidos al día”–, es muy probable que se concrete. Los datos muestran que vivimos en una época privilegiada; en ese sentido, la pobreza extrema ha bajado como nunca antes. El economista Max Roser muestra gráficas desde el año 1820, en el que un 84% de la población mundial vivía en pobreza extrema; ya para el año 2015, este dato se ha reducido a tan solo un 9,6%. Por lo tanto, el optimismo de los representantes políticos y la meta a alcanzar están muy bien fundamentados, y es muy real poder lograrlo. Por otra parte, me interesa reflexionar en torno al décimo objetivo, “Reducir la desigualdad en y entre los países”, que se relaciona con uno de los objetivos específicos que dice: “Garantizar la igualdad de oportunidades y reducir la desigualdad de los resultados, en particular mediante la eliminación de las leyes, políticas y prácticas discriminatorias y la promoción de leyes, políticas y medidas adecuadas a ese respecto”. Ese objetivo es mucho más complicado; con todo, creemos que no sería imposible de alcanzar. Pasa que, según instituciones como Oxfam o la Global Private Banking Survey. Capturing the New Generation of Clients, de la consultora McKinsey, y trabajos de economistas como Piketty o el nobel de Economía Deaton, reflejan de manera clara el aumento de la desigualdad. Si bien ambos economistas tienen percepciones diferentes sobre la temática, se entiende que, en las democracias modernas, urge una preocupación sobre la adquisición de poder de unos pocos individuos sobre otros. Pero ¿qué aspectos comprometen la desigualdad si el nivel de vida ha “mejorado para todos” en los últimos años? Para desarrollar el argumento, resaltaremos un hecho que juzgamos bastante claro. El Informe Mundial de Discapacidad del año 2011, elaborado por la Organización Mundial de la Salud y el Banco Mundial, muestra que la discapacidad afecta de manera desproporcionada a las poblaciones vulnerables. Los resultados muestran que la discapacidad es mayor en países con los ingresos bajos que en los países con mayores ingresos. Las personas en el quintil más pobre, las mujeres y los ancianos representan también una mayor prevalencia de discapacidad; además, personas con bajos ingresos, sin trabajo y con poca formación académica tienen mayor riesgo de discapacidad (2011, p. 8). Hay que tomar en cuenta que no solo hablamos de personas en extrema pobreza, sino también de aquellos niveles de pobreza relativa muy cercanos al anterior. Al considerar ese asunto, el nobel de economía Amartya Sen propone un sistema de justicia comparativo, el cual está en contraposición de un sistema trascendental de justicia (contrato social). Para Sen (2014, p. 272), los debates sobre desigualdades de género, por ejemplo, sirven para destacar ciertas libertades que no se recibían antes de un adecuado reconocimiento. Además, plantea que un sistema de justicia debe elegir un foco de información para que podamos evaluar si una sociedad es justa o injusta (Sen, p. 261). Podemos hallar distintos enfoques, como el utilitarista, propuesto por Bentham, que busca la mayor cantidad de felicidad o placer en el mayor número de individuos o en función de la cantidad de recursos que puede captar un individuo. El enfoque que propone Sen (p. 262) es el de la capacidad, que juzga la capacidad de una persona para hacer cosas que tenga razón para valorar. Esto se plantea desde la oportunidad; la ventaja de una persona se juzga menor que la de otra si tiene menos capacidad de lograr esas cosas que tiene razón para valorar. Para Sen (p. 16), la perspectiva de capacidad apunta a la relevancia central de la desigualdad de capacidades en las disparidades sociales. Pero Sen no propone ninguna fórmula específica para decisiones políticas; por tanto, no se adhieren políticas sociales orientadas a igualar las capacidades de todos, sin considerar las consecuencias que tales políticas podrían tener. En resumen, a través de un tipo de justicia comparativa, lo que se busca es no solo definir la justicia en función de instituciones, sino más bien en función de las vidas y libertades de las personas involucradas. Sen (p. 194-195) trasciende el confinamiento posicional –de un individuo o colectividad– que resulta central para su análisis. Para explicar mejor su planteamiento, tomaremos uno de sus ejemplos. Sucede que en India se hicieron estudios en poblaciones muy distintas. Se trabajó primero en Kerala, donde se encuentra la más alta expectativa de vida al momento del nacimiento. En esta población se encuestó a personas para conocer su autopercepción sobre sus tasas de morbilidad; los resultados evidenciaron que la autopercepción de morbilidad es elevada. La situación es distinta en Bihar y Uttar Pradesh, ciudades con muy baja expectativa de vida y muy altas tasas de mortalidad por edades; sin embargo, muestran índices muy bajos en morbilidad autopercibidas. Nótese también que el estado de Kerala presenta índices altos en alfabetización y educación en relación con los otros estados de India. Sen (p. 195) denomina a esto ilusiones posicionales. Muchas de esas distorsiones de una realidad objetiva hacen que individuos y colectividades se adapten a terribles padecimientos de injusticias e incluso a un acondicionamiento social de inferioridad. Al respecto, vale la pena recordar a Desmond Tutu, nobel de la Paz (2012, p. 266), quien relata lo siguiente: “En mi primer viaje a Nigeria fui hacia el norte en un avión piloteado por nigerianos. Viniendo de Sudáfrica, donde los negros no hacen ese trabajo, me sentí henchido de orgullo por los logros de los negros. El avión despegó sin problemas; entonces, enfrentamos una turbulencia. En un momento estábamos en una altitud y al próximo estábamos con el estómago dado vuelta a medida que el avión se sacudía y descendía. Estaba asombrado por lo que descubrí; me encontré diciéndome a mí mismo, ‘Estoy preocupado de que no haya un hombre blanco en la cabina de mando. ¿Pueden estos negros arreglárselas para sacarnos de está horrible experiencia?’. Fue todo involuntario y espontáneo”. Este relato es un ejemplo que ayuda a revalorar y repensar los prejuicios, pero también los sistemas de libertades y justicia en este siglo XXI, y lo hace compatible con el procedimiento democrático en los mejoramientos graduales de las instituciones y de los males sociales. Karl Popper (1950, 246-247) planteaba que el ingeniero social gradualista tiene a su favor un método de lucha sistemática contra el sufrimiento, la injusticia y la guerra, teniendo más probabilidades de recibir el apoyo, aprobación y el acuerdo de un conjunto de ciudadanos, que la lucha por el establecimiento de un ideal; en este caso en particular, podemos nombrar a la justicia. En esa línea, planteamos que preocuparnos por la pobreza es igualmente importante como preocuparnos por la desigualdad, porque, si queremos vivir en un mundo con relativa paz, está claro que debemos pensar en el bienestar de un mayor número de personas, en función de datos razonables y objetivos reales que puedan ayudar a mejorar nuestra convivencia. No será fácil, pero tampoco creemos que es imposible lograrlo.



Bibliografía

Karl Popper, La sociedad abierta y sus enemigos; Buenos Aires: Paidós, 1950.

Amartya Sen, La idea de la justicia; Buenos Aires: Taurus, 2014.

Desmond Tutu, Sin perdón no hay futuro; Buenos Aires: Hojas del Sur, 2012.

Enlaces de Internet

Naciones Unidas, (s.f.). Objetivos de Desarrollo Sostenible. Obtenida el 15 de enero de 2017, de http://www. un.org/sustainabledevelopment/es/summit/

Organización Mundial de la Salud y Banco Mundial, (2011). Resumen: Informe Mundial sobre la Discapacidad. Obtenido el 15 de enero de 2017, de http://www. who.int/disabilities/world_report/2011/summary_es.pdf

Our World In Data, M. Roser y E. Ortiz-Espina, (s.f.) Global Extreme Poverty. Obtenida el 15 de enero de 2017, de https://ourworldindata.org/world-poverty/

Imagen, http://www.elfaro.net/es/201511/elfarolero/17534/La-justicia-es-ciega.htm

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