¿Construyendo un castillo de naipes?
Mario Mercado Callaú
Soy un utopista, pero no un loco.
Giovanni Papini
Revista Percontari, tema
La utopía
La historia nos muestra ejemplos dignos de
destacar en que ciertos hombres, pertenecientes
a distintas épocas, han procurado mejorar
sus condiciones de vida al igual que las de
su comunidad o sociedad. Por supuesto, es muy
probable que muchos de ellos, inspirados por el
“amor” hacia los demás, hayan tenido la intención
de hacer realidad sus aspiraciones utópicas
de una sociedad mejor en donde vivir, pero provocando
efectos muy contrarios a los esperados.
Karl Marx pronosticó que la sociedad capitalista
moriría en pocos años debido a las contradicciones
internas de su sistema y, además, que estas
darían paso a la sociedad socialista. No hace falta
resaltar con ejemplos que esta tesis en particular
no se cumplió. Algunos estudiosos plantean que
Marx creía que el hombre en esencia era bueno.
Al respecto, cabe señalar que, para Popper (1950,
p. 275-277), un duro crítico del marxismo, Marx
no planteó directamente una teoría moral porque
odiaba los sermones y observaba con recelo
a los moralistas; sin embargo, ese mismo pensador
advierte que, si el cristianismo hipócrita
de aquellos años ha desaparecido de los países
más desarrollados, es debido en gran parte a la
reforma moral realizada por Marx.
Por otra parte, Popper (p. 278) cuestiona la
irracionalidad marxista de someterse a la historia
y de negar que utilizar la razón podría ser
un medio para la construcción de una mejor
convivencia. Al mismo tiempo, hay que destacar
que la utopía socialista planteada por Marx,
a pesar de las buenas intenciones, ha causado
mucho daño no solo con la violencia generada
en el siglo XX, sino con la relevancia de líderes
mesiánicos, supuestos salvadores de los débiles,
que terminan por aprovecharse de las arcas del
Estado en pro de su beneficio personal, suprimiendo
las libertades de los contrarios al régimen.
Es muy probable que muchas de las tesis
de Marx hayan sido malinterpretadas, pero lo
cierto es que carecía de estudios científicos relevantes
para basar su doctrina política en algo
más que sus propios criterios sobre la compleja
naturaleza humana y el futuro que tendría la
civilización.
En esa misma línea, conviene tener presente
las tesis planteadas por Friedrich Nietzsche
(2009, p.25-26) en Así hablo Zaratustra, donde
describe la transformación del espíritu en tres
etapas: de camello a león, de león a niño y de
niño a hombre, las cuales, para muchos, son la
base central de su pensamiento sobre el superhombre.
Algunos estudios afirman que esta parte
de su filosofía fue utilizada por el régimen nazi
para las argumentaciones del hombre nuevo,
puro y ario. Hay que subrayar que Nietzsche
no estaba a favor de los colectivismos, sino, al
contrario, planteaba la superación personal e
individual por encima de las doctrinas y la moral
colectiva de su época. Es por eso su desprecio al
cristianismo y la democracia. En efecto, conforme
a ese filósofo (p. 211), el hombre superior a
todos debía ser el señor supremo de la Tierra, y
no existía desgracia más dura que determine que
los hombres poderosos o superhombres no sean los primeros de la Tierra. También es pertinente
destacar que, en ese mismo libro, Nietzche alude
en dos ocasiones, por lo menos, al pueblo judío,
menciones que nunca fueron acentuadas por los
partidarios del Tercer Reich.
Si bien los movimientos nacionalistas de
principios del siglo XX se deben a diversos factores,
económicos, culturales, destacándose el
exacerbado “orgullo histórico” que cada pueblo
pregonaba, corresponde observar que algunas
doctrinas filosóficas también habían influido
en estos movimientos. Mal interpretado o no,
se puede observar ciertas características de la
teoría nietzcheana que pudieron influir en el
pensamiento del Partido Nacionalsocialista
Obrero Alemán.
En definitiva, los ejemplos del siglo XX de
tener “superhombres” que hagan una “sociedad
mejor”, a través de la impostura y la imposición,
han ocasionado todo lo contrario a lo perseguido.
Pero el siglo XX también nos mostró caras
más nobles que, según la historia, tuvieron
gran trascendencia en la lucha de los derechos
civiles. Mohandas Karamchand, más conocido
como Mahatma Gandhi, bebió de libros como
Desobediencia civil, de Henry David Thoreau,
y otros textos de influencia cristiana, como los
de León Tolstoy (Miguel Grinberg, 2005, p. 8).
De la misma manera, Martín Luhter King Jr.
encontró inspiración y un mecanismo de lucha
en Gandhi y la fortaleza en su fe cristiana.
Estos hombres, entre otros muchos ejemplos
para la humanidad, encaminaron sus sueños de
liberación con medios que tradicionalmente no
se usaban en épocas anteriores. Estos utopistas
hicieron mucho por sus pueblos y congéneres,
pero es bueno destacar algunos ejemplos que,
aunque se quieran hacer bien las cosas, muchas
veces pueden fallar. Recordemos que Gandhi
logró ayudar a liberar a la India del Imperio
inglés, pero no pudo evitar los sangrientos enfrentamientos
entre hinduistas y musulmanes
luego de su liberación. En esa misma línea,
Martin Luther King Jr. logró hacer eco a nivel
global con su lucha sobre los derechos civiles, y
obligó pacíficamente a que el pueblo americano
cuestione sus principios y valores con los que
fue fundada esa nación, y, aunque se ha hecho
un gran avance en materia de derechos civiles,
Estados Unidos sigue teniendo problemas con
el racismo y su desigualdad.
Martin Luther King Jr. dijo frases como ésta:
“Hemos aprendido a volar como los pájaros, a
nadar como los peces, pero no hemos aprendido
el sencillo arte de vivir como hermanos”. Una
idea muy profunda y que proviene de sus valores
cristianos, pero que quizá sus expectativas
se encuentran alejadas de la naturaleza humana.
En esa misma línea, Gandhi, en 1940, después
de que los nazis invadieran las islas del canal de
La Mancha, dijo que los británicos debían deponer
las armas porque estás no iban a salvarlos,
y que debían invitar a Hitler y Mussolini para
que tomen lo que quieran de su país, pero siempre
evitando obedecerlos. Este razonamiento
nace muy propiamente de su compleja filosofía
ética, y su extrema creencia en la no violencia,
pero que carece de cierta razón lógica cuando
sabemos que, instintivamente, las personas,
en su mayoría, no estamos programadas para
tomar este tipo de medidas, y que el contexto
histórico y las circunstancias de la guerra ya
habían rebasado cualquier barrera de diplomacia.
La naturaleza humana ha tratado de ser
explicada por filósofos, teólogos, religiosos, etc.,
desde hace milenios, y, aunque muchos parecen
dibujar muy bien algunos aspectos básicos de
nuestra esencia como especie, lo cierto es que
apenas empezamos a entenderla.
En el programa televisivo Hablemos del cosmos,
dirigido por el astrofísico Neil deGrasse Tyson,
se encuentran tres invitados, hablando sobre la
serie televisiva Viaje a las estrellas (Star trek) y su
legado. Entre los invitados, está la comediante
Leighann Lord, el actor de dicha serie de origen
japonés, George Takei, y el astrofísico Charles
Liu. Mientras transcurre la conversación, se
resalta que uno de los legados principales de la
serie televisiva fue mostrar la diversidad étnica
del planeta, a través de los distintos personajes
de diferentes razas y culturas que formaban
parte de la tripulación del Enterprise (la nave
o flota espacial). Este legado hace énfasis en
que la diversidad era la fortaleza de la tripulación
para poder sobreponerse a las distintas
dificultades de sus peculiares aventuras. Se debe
subrayar que Viaje a las estrellas salió al aire en
la década de los años 60, tiempo en que había
condiciones políticas y sociales muy diferentes
de las planteadas por la serie, situándonos entre
los movimientos de los derechos civiles en Estados Unidos, la Guerra de Vietnam, la guerra
fría con la Unión Soviética, etc.
Asimismo, George Takei, uno de los actores de
la mencionada serie, habló sobre la amarga experiencia
que vivió junto a su familia cuando fueron
llevados a campos de concentración en Estados
Unidos solo por su ascendencia japonesa, esto
en medio de la Segunda Guerra Mundial. Él y
su familia estuvieron cuatro años encerrados y,
cuando esto sucedió, apenas tenía cinco años.
Luego de contar esa triste etapa de su vida, Neil
deGrasee Tyson y Charles Liu empiezan hablar
sobre algunos problemas del racismo y la evolución.
Charles Liu plantea que, aunque el racismo
para la ciencia sigue aun siendo un misterio, se
puede observar que las personas estamos programadas
para discriminar, estamos programados
para ser tribales: “De cierta forma –dice Liu– los
humanos estamos programados para discriminar
[…]. Por ejemplo, eso sucede con los sonidos
que hay en los arbustos, algunos son una fuente
de alimento y otros pueden que atenten con
nuestras vidas”. Siguiendo con otro ejemplo, Liu
nos dice que las personas, cuando nos encontramos
con alguna silla, no la probamos para ver si
soportará nuestro peso, sino que, naturalmente,
nos sentamos sobre ella porque nuestro cerebro
organiza y reconoce este tipo de elementos. Si
trasladamos estos conceptos al siglo XXI nuestras
ideas sobre las diferencias, sobre lo que es
igual, lo que es seguro, lo que tememos, y otras
tantas más, todas estas ideas están programadas
por miles y millones de años de evolución que
requieren un gran esfuerzo para sobre ponernos
a ellas, incluso hoy. Neil deGrasee sugiere que
somos víctimas de nuestro propio pasado evolutivo
y Liu destaca de que hace cien años las personas
con rasgos asiáticos, parecidos a los suyos,
eran considerados estúpidos en Estados Unidos,
y solo podían trabajar en ciertos lugares como en
los ferrocarriles o lavando la ropa de alguien más.
Hoy, se resalta, los asiáticos son considerados los
mejores en matemáticas y ciencias, lo que hace
que la discriminación continúe, pero en otra dirección.
Cabe apuntar que ambos científicos son
americanos, pero con distintas ascendencias.
Expuestos esos argumentos, podemos considerar
importante y parte de nuestra naturaleza
humana pensar en una sociedad mejor, pero
esta no debe ser impuesta por la fuerza, porque
violaría las premisas de mejora de nuestra
civilización. Son evidentes los avances que
hemos tenido; sin embargo, debemos analizar
y reflexionar sobre los costos en el pasado y si
seguiremos pagando el mismo precio por medio
de revoluciones sangrientas que solo llevan
al cambio de abusadores en las esferas del poder.
Imponer una ideología, o los valores de una fe
en particular, sería cometer los mismos errores
del pasado; necesitamos vivir en un mundo
más horizontal. Más aún cuando vemos que las
religiones cristianas gozan de cada vez menos
popularidad en Occidente y el Islam gana más
adeptos en Oriente, subrayando que los datos
de los segundos, pasan más por un aumento
demográfico en Medio Oriente que por una acción
libre y voluntaria de individuos que deseen
dar ese cambio de fe.
Recordemos que, en las horas más oscuras
en las que se encontró nuestra moderna civilización,
haciendo referencia a la guerra fría,
países con visiones muy opuestas pudieron
unirse y cooperar en causas más importantes
en pro del futuro de nuestra civilización. Un
ejemplo de ello es el funcionamiento de la estación
espacial internacional, uno de los equipos
tecnológicos más sofisticados de toda nuestra
historia. Actualmente, el cambio climático
es un desafío muy importante para unirnos y
cooperar, logrando quizá algunos avances muy
importantes en nuestra convivencia. Vivimos
en un momento histórico, donde se están dando
cambios constantes y acelerados, y podríamos
denominarlo como Thomas Paine titularía uno
de sus libros: La edad de la razón. Podemos empezar
a reflexionar y a construir entre todos un
mejor mundo, en donde la cooperación, solidaridad
y que el derecho a soñar de cada uno sea
igualmente respetado por los demás.
Bibliografía
Grinberg, M., Desobediencia civil y otras propuestas;
Buenos Aires: Longseller, 2005.
Nietzsche. Friedrich, Así habló Zaratustra; Buenos
Aires: Libertador, 2009.
Popper, Karl, La sociedad abierta y sus enemigos;Buenos
Aires: Paidós, 1950.
Enlaces de Internet
Entrevista deGrasse, Liu, Lord y Takei, Hablemos del cosmos. Episodio 1, Temporada 1, 2015 (https:// www.youtube.com/watch?v=SqfgvIAqGsc).
Imagen; http://vasi.net/community/kartinki/2009/08/15/oficialnye_i_neoficialnye_rekordy.html

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